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La Educación Auditiva y la formación de los músicos

Todo buen músico debe tener un buen oído musical. Esta es una afirmación que muy pocos se atreverían a contradecir. Sin embargo, parece que no es muy fácil precisarla. ¿Qué es tener un buen oído musical ? El sentido común nos lleva directamente a pensar en aquello que la gente hace con la música. Entonces, una definición de sentido común afirmaría que una persona da cuenta de un buen oído musical cuando puede involucrarse en la música de manera pertinente, ajustada y expresiva. Esto significa que lo que esa persona haga sea adecuado para ese momento musical, que se ciña a los marcos tonales, métricos y rítmicos propios de la música que se está generando y que todo eso sea realizado de manera variada en orden a favorecer la expresión de lo que se deseen comunicar. Sin embargo, en la formación de los músicos profesionales, existen cursos especialmente dirigidos al desarrollo de las habilidades auditivas que parecen, por un lado, llevar sus objetivos más allá de esas cuestiones, presentando una enorme cantidad de tópicos y por otro, dejar aparte algunos de aquellos objetivos básicos detrás de su parafernalia metodológica.

cronológicamente organizada ni pretenden imponer una didáctica basada en una secuencia de contenidos y actividades determinadas. Por el contrario, se presentan las bases teóricas y metodológicas para un abordaje flexible y situado de los problemas que atañen al desarrollo de las habilidades de audición. Además, tanto el marco teórico de la Audioperceptiva, que prescribe cómo se escucha la música, como el paradigma psicológico que fundamenta las prácticas del Entrenamiento Auditivo serán aquí objeto de una profunda crítica. Comprender la particularidad de esta propuesta, entonces, requiere conocer el alcance del trabajo de la cátedra mencionada y sus necesidades específicas derivadas de las características de sus destinatarios inmediatos,


En ese marco, definimos la Educación Auditiva como el conjunto de actividades, contextos, dispositivos y personas que favorecen el desarrollo, perfeccionamiento, ampliación del alcance y profundización de las implicancias de la audición como modo de conocimiento musical. Esta definición se centra en la audición en tanto estado psicológico que puede ser considerado como conceptual sobre la base de las experiencias perceptuales, tanto pre¬ conceptuales como directamente no conceptuales, que lo antecede (Pérez et al., 2010). A pesar de su denominación, la Educación Auditiva no privilegia la audición como actividad en sí por sobre cualquier otro tipo de desempeño pertinente al hacer musical. De modo que esas actividades explícitamente realizadas (así como los dispositivos, entornos y personas involucrados) pueden abarcar acciones que se extienden mucho más allá del escuchar. En este contexto, la ejecución pautada, la elaboración teórica, la realización compositiva, la improvisación, entre otras, son actividades que erigen un andamiaje de la audición tal como fue definida.

áreas de desarrollo musical que comprometen las capacidades de: (i) sistematización de atributos musicales a partir de la audición basada en las categorías de la teoría musical; (ii) uso del código de notación musical tanto para la lectura como para la escritura de enunciados musicales propios y ajenos, y (¡ii) realización de ajustes temporales y tonales en las ejecuciones tanto vocales como instrumentales. Es posible que estas tres áreas alcancen en su conjunto la totalidad de aspectos que hacen a lo que se dice que es tener oído musical. Sin embargo, es oportuno señalar la distancia epistemológica que existe entre la propuesta que se desarrolla en este libro y las concepciones tradicionales de la Audioperceptiva y el Entrenamiento Auditivo basados en el establecimiento de automatismos para la generación de respuestas clasificatorias en términos de la teoría musical básicamente a través de entrenamientos de naturaleza asociativa. Por el contrario, la Educación Auditiva, elude la mirada representacionalista clásica concibiendo el desarrollo del oído musical como resultado de la enculturación musical en combinación con estrategias interpretacionales que emergen de la experiencia musical sobre la base de las categorías brindadas por la Teoría de la Música. De este modo la experiencia musical y las capacidades clasificatorias en términos de la Teoría de la Música no configuran dos universos diferentes, sino una continuidad ontológica.


Por todo ello la Educación Auditiva contempla la independencia gnoseológica de las tres áreas mencionadas, aunque las aborda de manera integral, de manera de:
• Procurar un enlace que garantice la continuidad entre la audición musical en la experiencia musical en la vida cotidiana y la audición musical con miras a la categorización teórica.
• Promover el estudio contextual y la aplicación ad hoc de las convenciones de notación musical históricamente aceptadas.
• Generar contextos de ejecución expresiva que permitan suscitar experiencias musicales ricas y al mismo tiempo favorezcan el desarrollo de las dos áreas anteriores.

Extraído de: https://archive.org/details/2013EscucharYPensarLaMusica/page/n11/mode/1up?ref=ol&view=theater

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